viernes, 30 de octubre de 2026

Chozo-casa de La Marquina

 Este chozo de horma, situado en lo alto de un cerro de la Finca La Marquina, con tejado a dos aguas de vigas de madera y entablado, sustentando las tejas, fue construido a mediados del siglo XX, con mampuesto de piedra local (pórfido granítico, pizarra y cuarzo), barro como argamasa, y estaba enlucido de cal, tanto en el exterior como en el interior, donde además estaba encalado o "faldegado".




Su puerta de entrada estaba orientada al este, para aprovechar el sol de la mañana. Tenía en su interior una pequeña ventana con marco y postigo de madera, con vistas al oeste, a los riberos del Tamuja y los llanos de Cáceres. También unas hornacinas cuadradas para dejar cosas y palos traveseros para colgar utensilios, así como púas y otros medios para colgar estas cosas. No disponía de postes de piedra para elevar camastros, como sí era habitual en otros chozos más antiguos. 




Posteriormente, en los sesenta, fue ampliado adosándole una vivienda de planta rectangular, con amplio salón-cocina con chimenea y un dormitorio. Se emplearon las mismas técnicas y materiales que con el chozo, añadiendo el ladrillo y luciendo con mezcla de cemento y cal. La puerta del chozo se cerró y se abrió una para comunicarlo con la nueva vivienda, la cual tenía una puerta de entrada con la misma orientación que la que tenía la del chozo. El dormitorio tenía una pequeña ventana en la fachada. El interior también fue enlucido y encalado. Se pueden observar en el mampuesto, algunos fragmentos de granito blanco, roca no presente en la zona de forma natural, por lo que podrían ser restos de antiguos molinos manuales de tiempos romanos o posromanos, frecuentes en esta zona de la penillanura debido a la intensa ocupación rural de aquellos siglos, y que señala un pequeño asentamiento en el lugar o próximo a este cerro.

Detalle del mampuesto de los muros, con piedra local de diferente naturaleza, el enlucido va perdiéndose con los años. A la derecha, fragmento de granito blanco reutilizado.

Chimenea del salón, hecha en ladrillo. Puerta abierta en el chozo para comunicarlo con el salón de la casa, y poyo de cemento. 

Puerta de acceso al chozo cegada. Paredes del dormitorio.

Puerta de la casa hacia el este. Todas las puertas son de baja altitud, habitual en la época. 

Frente a la fachada se ve excavada en el cancho, una pileta para comedero-bebedero de animales.


El abastecimiento de agua se hacía en un manantial llamado "de Barranco Oscuro", al sur, situado en un valle a algo más de medio kilómetro. Éste estaba protegido por un murete de piedra, hoy destruido y cenagado el pequeño pozo, aunque aún mantiene su manantío y podría recuperarse con una limpieza. Curiosamente, a pesar de su pequeño tamaño y de encontrarse en lugar apartado, está indicado en las primeras ediciones del Mapa Topográfico Nacional, de la primera mitad del siglo XX, incluso en la actual edición, a pesar de su total abandono. También había otro manantial más alejado hacia el norte, en el Arroyo Solana. 

Manantial de Barranco Oscuro y restos del murete que formaba el pequeño pozo o fuente.

Aquí vivieron varios serranos procedentes de Castilla y León, ganaderos trashumantes. Tras ellos vivió algún vecino de Marta arrendatario de los pastos, hasta que finalmente quedó abandonado a principios de los ochenta. La puerta de madera de la entrada se sustituyó por una metálica por su deterioro, la cual también acabo cediendo. La escasa funcionalidad del edificio acabó por hacerlo presa de la ruina y del total abandono.  

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